viernes, 25 de marzo de 2011

Vacuna contra la gripe ¿si o no?

Caracterísitas a tener en cuenta:
Inmunogenicidad
Tras la vacunación, la mayoría de los niños y adultos jóvenes desarrollan elevados títulos de anticuerpos que protegen contra la infección por cepas similares a las incluidas en la vacuna. Los ancianos y las personas con enfermedades crónicas pueden desarrollar títulos más bajos por lo que pueden permanecer susceptibles a la infección del tracto respiratorio superior. Sin embargo, incluso entre estas personas la vacuna puede ser eficaz en la prevención de las complicaciones secundarias y en la reducción del riesgo de hospitalización y de muerte.

Efectividad

La efectividad de la vacuna depende de la edad y de la inmunocompetencia del huésped, y también del grado de similitud entre las cepas de los virus incluidos en las vacunas y de los virus que estén en circulación.
La vacuna previene la enfermedad en aproximadamente un 70-90% de las personas menores de 65 años sanas. Un ensayo clínico randomizado realizado entre personas de 60 o más años no institucionalizadas demostró una efectividad vacunal del 58% contra la infección respiratoria por influenza pero indicó que ésta puede ser inferior en personas de 70 o más años. En el anciano, parece que la vacunación también está relacionada con reducciones en el riesgo de hospitalización por enfermedad cardiaca, cerebrovascular y neumonía, así como a una disminución del riesgo de muerte por todas las causas durante las estaciones de la gripe.
Entre las personas de mayor edad y no institucionalizadas la vacuna tiene una eficacia del 30-70% para prevenir la hospitalización por gripe o neumonía. Entre las personas mayores institucionalizadas la vacuna tiene una efectividad del 50-60% para prevenir la hospitalización o la neumonía y un 80% para prevenir la muerte, aunque la efectividad para prevenir la enfermedad oscila entre un 30-40%.

Tolerancia/reactogenicidad
Dado que la vacuna antigripal no contiene virus vivos, no puede ocasionar la gripe. Cualquier enfermedad respiratoria que acontezca inmediatamente después de la vacunación representa una infección coincidente inadvertida y no relacionada con la vacunación.
Dado que la vacuna antigripal no contiene virus vivos, no puede ocasionar la gripe. Cualquier enfermedad respiratoria que acontezca inmediatamente después de la vacunación representa una infección coincidente inadvertida y no relacionada con la vacunación.
El efecto secundario más frecuente es la reacción local (dolor, eritema, induración), que dura menos de 48 horas, en el lugar de la inyección. Este efecto se presenta en un 10-64% de los vacunados. Estas reacciones locales generalmente son leves y raramente interfieren con las actividades rutinarias.

Con menor frecuencia pueden ocurrir dos tipos de reacciones sistémicas:
  • Fiebre, malestar, mialgias y otros síntomas sistémicos, que se inician a las 6-12 horas tras la vacunación, y persisten 1-2 días. Afectan más frecuentemente a las personas que no estuvieran expuestas anteriormente a los antígenos del virus de la gripe contenidos en la vacuna. Ensayos clínicos recientes demuestran que este tipo de síntomas no aumentan cuando se utilizan vacunas de subunidades en personas adultas y ancianas en relación con la administración de un placebo.
  • Con muy poca frecuencia pueden aparecer reacciones inmediatas (presumiblemente alérgicas), que se manifiestan como angioedema, asma o anafilaxia. Probablemente, estas reacciones se producen por hipersensibilidad a algún componente de la vacuna (habitualmente por proteínas residuales de huevo).
Para los interesados: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2010/03/25/metropolitanas/AREA-02.html

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